Impresión al Carbón

En primer lugar preparamos nuestros negativos, a la medida y con el contraste deseado y realizamos un margen en los bordes del mismo con cinta de artes gráficas, que nos permitirá mantener intacto nuestra imagen en el último lavado de nuestra impresión al carbón y los protegemos con un mylar de tamaño algo mayor.

A continuación preparamos los tejidos, para ello utilizaremos papel sintético, gelatina, agua destilada y tinta negra W&N. También podemos utilizar alcohol isopropílico que ayuda a eliminar las burbujas que se hayan podido formar en la gelatina y favorece su secado.

Humedecemos el papel por ambas caras, lo adherimos a una superficie, perfectamente nivelada y enmarcada y vertemos la gelatina pigmentada. Para estirarla por toda la superficie podemos ayudarnos de un peine. Pasados unos 5 minutos ya podemos desprender la gelatina del soporte.
Cuando ya están secos nuestros tejidos los sensibilizamos con una solución de bicromato de potasio y los tendemos a secar.
Colocamos nuestros tejidos sensibilizados y secos en una prensa con nuestro negativo debidamente protegido, con la emulsión mirando hacia el tejido sensibilizado, sujetamos el sandwich con pinzas y lo exponemos a una fuente de luz UV.
A continuación sumergimos nuestro tejido expuesto junto con el soporte final, en una cubeta con agua bien fría y posteriormente pasamos una espátula por el reverso, haciendo presión para que queden bien adheridos. Seguidamente los colocamos entre papeles secantes y peso.
Posteriormente sumergimos nuestro tejido sensibilizado, ya adherido al soporte final, en una cubeta con agua caliente (de 40 a 45ºC) hasta que se desprenda el papel del tejido, y cuando esté bien lavada la imagen, la sumergimos en una cubeta con agua fría, durante unos 5 minutos.
 
 
Por último colgamos nuestras copias a secar (o si se han realizado sobre vidrio en posición horizontal).